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Alicia Amatriain

España
La niña que llegó a la escuela de Stuttgart sin saber ni una palabra de alemán es ahora la estrella de la compañía de la ciudad. La chica 'gordita', tal como recuerda entre sonrisas Alicia Amatriain (San Sebastián, 1980), que dejó casa y familia para comenzar una nueva vida con 12 años y estudiar ballet en la prestigiosa escuela de John Cranko es, 17 años después, una mujer alta y delgada que durante esta semana encabezará los elencos de la formación en el Teatro Real de Madrid.
Amatriain encarnará el papel protagonista de 'Romeo y Julieta' en la célebre versión que Cranko hiciera en 1962 para la gran Marcia Haydée sobre la música de Sergei Prokófiev.

La obra supone su estreno con la compañía en España. "Estoy fatal, tengo unos nervios por el debut. Es que es el Real, mi familia va a estar en el teatro...", confiesa Amatriain, que intervendrá en sólo dos funciones —las del 11 de mayo la de la tarde del día 16— de las seis programadas. En ambas su pareja será Friedemann Vogel, curiosamente el único alemán de una compañía formada por bailarines de 27 países.

A Vogel le conoció con 14 años, en la escuela. Luego Amatriain pasó al cuerpo de baile de la compañía y continuó subiendo escalones hasta que a los 21, sin llegar a ser solista, llegó a la categoría de principal. El súbito ascenso se debió, entre otros motivos, al embarazo de una compañera a la que sustituyó como la Tatiana de 'Oneguin'. Más adelante llegaron triunfos en obras como 'El Lago de los cisnes' o la Julieta de Cranko.

En el rol encuentra algunos paralelismos entre el personaje y sus vivencias cuando marchó a Alemania. "Como Julieta, yo era una niña pequeña que no había visto nada del mundo cuando me fui. A mí me fue bien pero ella pasa de la felicidad más grande a que se le caiga el mundo encima cuando cree muerto a Romeo". Y es que "no siempre el amor puede con todo, a menudo el odio es más fuerte que el amor".

Pocas oportunidades en casa
A tanto no llega el estado del ballet en España, pero se acerca al no ofrecer oportunidades a las estrellas nacionales que deben emigrar al extranjero para ejercer su profesión. La situación puede cambiar con la anunciada conversión de la compañía de Víctor Ullate en una formación adecuada para interpretar las grandes obras del repertorio clásico.

La bailarina, con la que no han contactado, no quiere ilusionarse. "Se habla mucho de que se van a hacer muchas cosas, pero no siempre se acaban haciendo", duda Amatriain. "Aunque esta vez parece que va en serio, pero tal vez, como dice José Carlos Martínez (único bailarín español que ha conseguido la máxima categoría de 'etoile' en el Ballet de París) en vez de hacer una gran compañía, podría ser mejor hacer varias pequeñitas por toda España que se unieran en ocasiones especiales para que los bailarines no tuviéramos que estar fuera".

Y en el caso de que le ofrecieran incorporarse, ¿volvería? "Yo no puedo dejar Stuttgart por todo lo que han hecho conmigo. Allí está mi casa y mi familia, pero si pudiera colaborar de alguna forma con la nueva compañía me encantaría. ¡Ni siquiera me lo pensaría dos veces!", asegura la bailarina donostiarra que aún recuerda la "llorera muy grande" que le invadió cuando una lesión le impidió viajar a Sevilla con el ballet en 2007.

Recuperada hace tiempo del percance, ha vuelto a lo más alto de una compañía con la que no para. La intérprete hace "no menos de 100 representaciones al año" entre obras clásicas y contemporáneas. "No me gusta bailar un estilo sólo, necesito variedad para que no llegue a aburrirme nunca". Por eso celebra doblemente el que importantes coreógrafos como Wayne MacGregor o Itzik Galili creen obras para ella.

"Es un enorme privilegio, un placer" que vale por todos "los momentos duros" que vivió durante su aprendizaje en un país del que siquiera sabía el idioma cuando llegó. O por los esfuerzos de ahora, cuando es una estrella que debe seguir trabajando duro para mantenerse arriba.

Desde que llegó el jueves a Madrid ha pasado más tiempo en las tripas del Real, entre ensayos de 'Romeo y Julieta' y de las próximas obras que bailará en Stuttgart, más las obligatorias clases diarias, que visitando una ciudad que no pisaba desde que era una chica gordita con sueños de ballet.
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